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sábado, 3 de diciembre de 2011

Sábado de reflexión


Ha llegado el sábado, y la gran mayoría de la gente saldrá a disfrutar de la noche española. No es ese mi caso por supuesto, no solo porque no estoy en España, sino también porque mañana el deber me llama y he de luchar por conseguir un buen futuro en mi carrera profesional.

¿Qué curioso no? Cuando maduramos y crecemos, con nosotros mismos crece el sentido de la responsabilidad. Cuando tenemos más libertad que nunca por ser mayor de edad y se nos permite hacer todas las cosas que sin ella no se podrían hacer, justo es el momento que pensamos en madurar y en dejarnos de desfases.

Parece que es más que cierto eso de que cuando consigues algo que llevas mucho tiempo buscando, cuando pasa el tiempo, dejas de darle importancia y parece como que preferirías no haber conseguido aquello que querías conseguir. ¿Esto también ocurre con los años que se van cumpliendo?

Así es, ese es el paso a la mayoría de edad. Todos lo queremos dar y ser LIBRES con todos los pros y los contras, pero, una vez que los has conseguido y empiezan a subir los números, y más aún cuando el primer pato aparece en la cuenta, es cuando dices: venga, tengo que madurar.

Por qué esperamos algo y luego nos arrepentimos? 
Esto nos hace más felices? o más infelices? 
¿Debemos madurar cuando llegamos a la mayoría de edad, o es el momento de desmelenarse?

Muchas preguntas, más respuestas.
Vuestras respuestas son bienvenidas.

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